HATHA YOGA
Hatha Yoga: la base de la práctica corporal
El Hatha Yoga es una de las grandes raíces de la práctica corporal del yoga.
A través de las asanas, la respiración y la atención, propone un trabajo en el que el cuerpo no es únicamente algo que mover o flexibilizar, sino un espacio de observación y aprendizaje.
La permanencia en las posturas permite detenerse, percibir y comprender con mayor precisión lo que estamos haciendo.
No se trata solamente de adoptar una forma.
Se trata de aprender a organizar el cuerpo dentro de ella.


Lo que nos aporta el Hatha Yoga
El trabajo más pausado permite observar aspectos que pueden pasar desapercibidos cuando nos movemos rápidamente de una postura a otra:
La relación de los pies con el suelo.
La organización de piernas y pelvis.
La movilidad y estabilidad de la columna.
La posición de la cintura escapular.
La dirección de las acciones.
La forma en que todo ello afecta a la respiración.
Permanecer también nos enseña a distinguir entre esfuerzo necesario y tensión innecesaria.
Hatha Yoga en nuestra forma de practicar
El Hatha Yoga constituye una de las bases de mi formación y sigue estando muy presente en mi manera de enseñar.
En las clases utilizamos su estructura y su capacidad de observación para estudiar las asanas con tiempo, desarrollar estabilidad y comprender las acciones antes de añadir mayor complejidad.
Puede aparecer en una secuencia de posturas de pie, una flexión, una torsión, una extensión o una invertida.
A veces permaneceremos. Otras veces esas mismas acciones servirán de base para movernos.
El Hatha nos aporta estructura, tiempo y escucha.
No lo entendemos como un compartimento separado, sino como uno de los lenguajes desde los que profundizamos en la práctica del yoga.
[ CONOCER NUESTRA FORMA DE PRACTICAR ]
