GRUPO DE AUTOCONOCIMIENTO 26/27

COMIEZO 9 DE OCTUBRE
viernes 19:00 a 21:00h (quincenal)
Un espacio para observarte, comprenderte y relacionarte de otra manera
Hay momentos en los que empezamos a reconocer que determinadas situaciones se repiten: formas de relacionarnos, exigencias, miedos, dificultades para poner límites, necesidad de control, maneras de protegernos o respuestas que, aunque quizá tuvieron sentido en otro momento, hoy nos generan malestar.
El grupo de autoconocimiento es un espacio para detenernos y observar con más claridad cómo funcionamos, no solo desde lo que pensamos sobre nosotros mismos, sino también desde lo que ocurre en el cuerpo, en las emociones y en la relación con los demás.
No buscamos convertirnos en una versión ideal de nosotros mismos. El trabajo comienza por reconocer lo que hay, comprender cómo nos organizamos y ampliar nuestras posibilidades de respuesta
Metodología
El trabajo tiene una orientación principalmente gestáltica y experiencial, incorporando herramientas procedentes del Eneagrama, la meditación, la conciencia corporal y la respiración.
La Gestalt pone especial atención en lo que sucede en el momento presente: qué siento, qué necesito, cómo me relaciono, qué evito, qué repito y qué ocurre cuando entro en contacto con otra persona.
El Eneagrama puede ayudarnos a reconocer determinadas estructuras de personalidad, automatismos y estrategias que utilizamos para desenvolvernos en el mundo. No se utiliza como una etiqueta que defina quién eres, sino como un mapa desde el que observar patrones.
La meditación, la respiración y el trabajo corporal nos permiten salir por momentos del análisis mental y acercarnos a la experiencia directa: sensaciones, emociones, impulsos, tensión, límites, apoyo o necesidad de espacio.
A lo largo de las sesiones podemos trabajar mediante dinámicas gestálticas, ejercicios individuales, propuestas por parejas o pequeños grupos, movimiento, conciencia corporal, meditación, escritura, visualizaciones y espacios de palabra compartida.
¿Qué podemos explorar?
Cada persona llega con su propia historia y su propio momento vital. No existe un recorrido idéntico para todos.
A lo largo del proceso pueden aparecer cuestiones relacionadas con:
la autoexigencia y el control;
la dificultad para poner límites o expresar necesidades;
los patrones que se repiten en las relaciones;
la relación con la culpa, el miedo, la rabia o la tristeza;
la tendencia a desconectarnos de lo que sentimos;
la manera en que nos hablamos y nos tratamos;
nuestras formas habituales de protegernos;
la dificultad para pedir, recibir, confiar o dejarnos acompañar;
los cambios vitales, pérdidas y procesos de transición;
la relación entre cuerpo, emoción y pensamiento.
El objetivo no es eliminar determinadas emociones ni aprender una colección de técnicas para controlarlas, sino desarrollar mayor conciencia sobre nuestra propia experiencia y aprender a sostenerla con más recursos.
¿Por qué trabajar en grupo?
El grupo no es únicamente el lugar en el que hacemos las dinámicas. El propio grupo forma parte del trabajo.
En la relación con otras personas aparecen muchas de las maneras en las que habitualmente nos relacionamos fuera: acercarnos o retirarnos, agradar, protegernos, compararnos, callarnos, ocupar demasiado o demasiado poco espacio, necesitar aprobación, desconfiar o tener dificultad para mostrarnos.
Poder observar todo esto dentro de un contexto cuidado permite experimentar formas diferentes de estar con uno mismo y con los demás.
Además, escuchar las experiencias de otras personas amplía la mirada. A veces algo que no podemos reconocer fácilmente en nosotros aparece con claridad al verlo reflejado en otro.
Un trabajo experiencial
No es un curso teórico sobre psicología ni una sucesión de charlas.
Habrá momentos para comprender y poner palabras a lo que sucede, pero gran parte del trabajo se realiza desde la experiencia directa.
Nos interesa menos responder rápidamente a la pregunta «¿por qué soy así?» y más empezar a observar:
¿Qué me está ocurriendo ahora?
¿Qué siento?
¿Qué hago con lo que siento?
¿Qué necesito?
¿Qué evito?
¿Cómo me relaciono con los demás?
¿Qué ocurre en mi cuerpo mientras todo esto sucede?
Desde ahí puede empezar a aparecer una comprensión diferente.
Algunas condiciones importantes
El grupo necesita un marco que permita construir confianza y seguridad. Por eso damos especial importancia a la confidencialidad, el respeto, la escucha y el compromiso con el proceso.
Cada persona decide hasta dónde quiere compartir y participar. No se fuerza ninguna experiencia ni existe obligación de exponer aspectos personales para los que todavía no se esté preparado.
Antes de incorporarse al grupo realizamos una entrevista individual previa. Es un espacio para conocernos, saber qué estás buscando, explicar cómo trabajamos y valorar conjuntamente si este grupo puede ser adecuado para tu momento actual.
Trabajamos con grupos reducidos, porque nos permite acompañar de manera cercana los procesos individuales y cuidar la dinámica grupal.
¿Para quién puede ser este grupo?
Para personas interesadas en conocerse con mayor profundidad y dispuestas a implicarse en un proceso personal.
No es necesario haber realizado terapia, meditación o trabajo corporal previamente. Sí es importante cierta disposición a observarse, experimentar y escuchar también aquello que quizá no encaja con la imagen que tenemos de nosotros mismos.
No buscamos respuestas rápidas ni fórmulas universales.
Buscamos crear las condiciones para empezar a hacernos preguntas diferentes.
Porque conocernos no es tener todas las respuestas.
Es empezar a hacernos mejores preguntas.

