

Metodología:
Durante tres años, nuestro programa de meditación ha sido un espacio para detenernos, respirar y mirar lo esencial. Muchas personas que lo habéis recorrido pedíais "ir un paso más allá": comprender mejor lo que aparece, darle un lugar al cuerpo, a la mente y a las emociones, y llevar esa presencia a la vida cotidiana.
Este ciclo nace exactamente de ahí: de la experiencia compartida, de lo que vimos que funciona y de lo que necesitaba más profundidad.
Un proceso sencillo, honesto, sin artificios: volver al cuerpo, escuchar la mente sin enredarse, reconocer el paisaje emocional y ver con claridad los patrones que se repiten.
Programa presencial un viernes al mes. En dónde nos nutrimos de la magia del grupo, retroalimentándonos de las experiencias vividas y compartidas. La meditación es un camino solitario, pero cuando esa soledad es compartida se hace mucho más llevadero...
La metodología de este curso es accesible para todos. Además, el método es progresivo, indicado para aquellos que desean empezar o profundizar en el camino de la meditación y el autoconocimiento
Nuestras bases y herramientas del programa provienen de diferentes filosofías y corrientes que convergen en un propósito final; vivir en plenitud, despiertos, y haciéndonos cargo de nuestras vidas.
1.-Bebemos de la fuente de la meditación VIPASSANA. Se trata de una de las técnicas de meditación más antiguas practicadas en India. La meditación Vipassana busca la transformación y la purificación desde la autoobservación.
2.- Sumamos la basta sabiduría y recursos del Yoga en su más pura esencia, pranayama (técnicas de respiración) asanas (posturas corporales) y meditación con diferentes anclajes. Favoreciendo la toma de consciencia a través del cuerpo, sus reacciones y sensaciones.
3.- Técnicas de atención plena basadas en el método MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction)
4.- Acompañamiento e integración del proceso individual desde la perspectiva de la terapía Gestalt
5.- La experiencia será la fuente del aprendizaje, se apoyara con contenido teórico, audios, y prácticas personales
PRECIO: 150€
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Para inscribirse en el programa se realizara el pago integro del importe completo del mismo
🌿 Autoconocimiento: un camino de regreso a ti
El autoconocimiento no es un ejercicio intelectual ni un análisis sin fin sobre quién "deberíamos" ser. Es un proceso vivo, cotidiano, que nos invita a volver a nosotros mismos con honestidad y presencia.
Conocerse implica reconocer la manera en que habitamos el cuerpo, cómo pensamos, qué sentimos y cómo nos relacionamos con lo que ocurre dentro y fuera. No buscamos corregirnos, sino comprendernos. No buscamos respuestas rápidas, sino espacio para escucharnos.
¿Qué es realmente el autoconocimiento?
Es la capacidad de observarnos con curiosidad, de identificar nuestras necesidades, límites, emociones y patrones de reacción.
Es aprender a distinguir entre lo que creemos que somos —ideas heredadas, mandatos, costumbres— y lo que realmente sentimos en el presente.
El autoconocimiento surge cuando dejamos de funcionar en automático y empezamos a mirar nuestra experiencia con una atención más amplia y compasiva.
¿Para qué sirve conocerse?
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Trae claridad. Nos permite tomar decisiones más coherentes con nuestra vida.
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Mejora nuestras relaciones. Cuando comprendemos nuestras emociones y límites, podemos comunicarnos de forma más honesta.
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Reduce la reactividad. Al observar lo que ocurre dentro de nosotros, dejamos de actuar desde el impulso o el hábito.
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Fortalece el bienestar. Conocernos es el primer paso para cuidarnos.
Conocerse no elimina las dificultades, pero ofrece una manera distinta de transitarlas.
¿Cómo favorecer el autoconocimiento?
No se trata de técnicas complicadas, sino de prácticas sencillas y sostenidas:
1. Escuchar el cuerpo
El cuerpo es una fuente de información constante. La respiración, la postura, la tensión o la calma hablan incluso cuando no tenemos palabras.
2. Crear espacios de pausa
Respirar, detenerse unos minutos, cerrar los ojos. La pausa abre un espacio donde lo interno se vuelve visible.
3. Observar la mente sin juzgar
En lugar de luchar con los pensamientos, podemos aprender a reconocerlos, entender sus patrones y ver de dónde vienen.
4. Dar lugar a la emoción
Sentir no es un problema. La dificultad aparece cuando evitamos, negamos o retenemos lo que nos pasa. La emoción, cuando se atiende, se transforma.
5. Acompañarse en el proceso
El autoconocimiento se fortalece cuando contamos con espacios seguros: terapia, prácticas corporales, meditación o grupos donde mirar hacia dentro se vuelve posible.
Una forma distinta de estar en el mundo
Autoconocerse no es cambiar lo que somos.
Es permitirnos serlo con más claridad, coherencia y amabilidad.
Es recuperar nuestra presencia para vivir desde un lugar más enraizado y consciente.
